Los hechos ocurridos el pasado 3 de enero son históricos ya que han hecho que el mundo despertara ante un anunció nunca antes pensado: el gobierno de Estados Unidos con fuerzas especiales habían ingresado a territorio venezolano, capturando al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores y extraídos del país para ser llevados a Nueva York.
El operativo, denominado “Resolución Absoluta” dejó detrás 40 civiles muertos en Caracas y dudas sobre la legalidad del mismo.
Desde que el gobierno de Estados Unidos anunció el año pasado que organizaciones criminales y cárteles de droga serán catalogados como grupos terroristas, se ha iniciado una “guerra contra las drogas”, en concreto el fentanilo como un eje central de seguridad nacional para la Unión Americana.
Nicolás Maduro y su esposa, quienes al momento se encuentran acusados de cuatro cargos ante la Corte Federal Sur de Nueva York, misma que se especializa en llevar casos de alto perfil, como el narcotráfico, terrorismo y tráfico de armas, demuestra que para el gobierno de Donal Trump se tiene la excusa perfecta que obedece a una función de aplicación de ley interna para su captura.
Ante la máxima organización intergubernamental internacional la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el operativo es una violación flagrante al derecho internacional público, al contravenir lo establecido en el Capítulo II, numeral 4 de la Carta de las Naciones Unidas, que señala: “Los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”.
Lo anterior implica que la comunidad internacional debe, primero dialogar, valorar y planificar la mejor ejecución para ingresar al territorio de un país que no garantice la protección de su población. En caso de que dicho país no pueda o no quiera mantener el orden interno, el compromiso político de la Responsabilidad de Proteger (R2P) permite, mediante el diálogo entre los países miembros de la ONU, el ingreso colectivo para asistir al país que se encuentra en problemas.
En el caso de Estados Unidos, el ingreso a Caracas y la extracción de Nicolás Maduro y su esposa bajo una operación policial no se justifica, bajo ningún mecanismo jurídico internacional, ni el ingreso por la fuerza ni la sustracción tan aparatosa. Dichos operativos solo están enmarcados en la Carta de San Francisco de la ONU como respuesta a ataques armados, rescate de población o ante una amenaza inminente de exterminio.
Mientras inicia el juicio del presidente Maduro, es importante recalcar que la geopolítica mundial se encuentra ante un grande cambio y Venezuela es un claro ejemplo de ello.
Venezuela sin duda era la principal geografía en América Latina que permitía el ingreso de países opositores al gobierno de Estados Unidos como Rusia, Irán, China con acceso al petróleo, recursos naturales y minerales, tras acuerdos políticos que mantuvieran la economía bolivariana a flote. Esto se mantuvo por los últimos años ante la ausencia de un claro liderazgo político, comercial y financiero por parte de Estados Unidos, ocupado en otras latitudes del mundo.
En su segundo mandato, el presidente Donald Trump, tiene claro que América Latina es la geografía más importante, ha decidido declararla como zona estratégica para la Seguridad Nacional de Estados Unidos. Esta decisión le permite hacer uso de mecanismos jurídicos internos para realizar operativos similares en otras partes de la región sin consultar al Congreso de los Estados Unidos.
Esto genera gran preocupación, ya que ante la inminente amenaza de posibles ingresos, acciones y operativos en Venezuela y en otras geografías del continente americano, claramente se demuestra que hoy en día el multilateralismo y la cooperación internacional entre las naciones se encuentra frágil y débil, puesto que los nacionalismos internos así como exacerbados paralizan la voluntad de diálogo, la solución de problemas para suprimir actos de agresión y de violación.
También es importante considerar la reacción de la comunidad internacional ante la incertidumbre, miedo y cambios en la estructura política de la región y del mundo. Hoy por hoy es necesario seguir de cerca las necesidades de la gente en Venezuela ante cambios tan drásticos próximos a desatarse como el aumento de precios en productos de la canasta básica, protestas masivas, encarcelamientos políticos, cambios en la migración, liberación de presos políticos, cambios en el precio del petróleo, alianzas-contralianzas, nuevos liderazgos políticos y demás aspectos que están por discutirse en la etapa de transición.
Como nunca antes, el mundo demanda el estudio y la preparación de jóvenes estudiosas y estudiosos de las relaciones internacionales que investiguen, propongan y apliquen siempre los mejores mecanismos políticos, jurídicos, comerciales, globales y de seguridad colectiva que contribuyan al entendimiento de las controversias y a la eliminación de las amenazas contra la paz.
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