
Entre el Gobierno Federal y la Fiscalía del Estado de Jalisco hay una disputa de lavado de culpas y de reconocimiento de responsabilidades por el caso Teuchitlán, donde el colectivo Guerreros Buscadores halló un posible campo de entrenamiento y exterminio que habría sido operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Lo anterior fue expuesto por el Dr. Raymundo Sandoval, profesor del Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Iberoamericana León, en el conversatorio ‘Teuchitlán: Una reflexión desde la academia’, llevado a cabo el 25 de marzo en la Biblioteca Jorge Vértiz Campero de esta Casa de Estudios.
El académico consideró necesario que por parte de la población mexicana haya solidaridad con las personas buscadoras, puso de ejemplo la carta que más de 600 personas del gremio artístico publicaron en apoyo a las familias que buscan a sus desaparecidos y desaparecidas, esto en medio de la deslegitimación que padecen constantemente.
Otra cosa que puede hacer la población dijo el académico, es monitorear lo que hacen o no las instituciones de gobierno en este caso, y con ello, tomar postura.
Jóvenes de Guanajuato, en riesgo de reclutamiento forzado.
Raymundo Sandoval señaló que en el caso Teuchitlán, mucho se discutió sobre si el rancho Izaguirre era un sitio de exterminio, un centro de entrenamiento o uno de reclutamiento forzado… “Lo que hay que decir es que es todo eso, y más. Es un espacio ‘desaparecedor’, donde no solamente han llevado a adolescentes de Jalisco, sino que se sospecha que haya habido de otros lugares”.
Expuso que, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México, en 2021 hubo en México entre 145 mil y 250 mil jóvenes en riesgo de reclutamiento forzado; de los cuales, en Guanajuato fueron entre 10 mil y 18 mil.
Cuestionó la efectividad de las autoridades al señalar que desde hace 11 años ya había indicios de los delitos que se cometían en el rancho Izaguirre. Recordó el caso de Cristian Uriel Miranda López, quien en 2014 comenzó a ser buscado por el Colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos Gto., y cuya familia señaló que el último punto de ubicación fue justamente el rancho Izaguirre.
Propuso no solo ver a Jalisco como un epicentro de la desaparición y las implicaciones que tiene su proximidad con Guanajuato; en cambio, poner atención a los patrones de los hallazgos en las fosas clandestinas para una mejor documentación.
¿Qué hacemos frente a este panorama como comunidad universitaria, como docentes, como estudiantes, como una comunidad activa? Cuestionó el académico. “Lo primero es informarse”.
“Tengamos una perspectiva no solamente solidaria y humana, hagamos también aportes disciplinares”. Como comunidad universitaria, dijo, es preciso un mayor involucramiento con la búsqueda de las personas y tomar postura frente a la situación macro criminal que vivimos.
En el conversatorio ‘Teuchitlán: Una reflexión desde la academia’, también se contó con la participación del académico investigador Dr. Fabrizio Lorusso, la profesora Dra. Sandra Estrada, el profesor Dr. Pedro De Velasco S.J.; y, como moderadora, la responsable del Programa Institucional de Derechos Humanos, Mtra. Lourdes Contro.
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